SOBERANÍA ALIMENTARIA

La alimentación es un derecho; los pueblos son soberanos para determinar sus políticas agrarías, para decidir qué alimentos producir y cómo hacerlo. Por ello es fundamental fomentar las agriculturas campesinas y familiares, facilitar su acceso a la tierra, al agua, al control de las semillas y la biodiversidad. Hay que fortalecer las organizaciones sociales en el campo para que puedan exigir el cumplimiento de sus derechos y lograr incidir en las políticas agrarías y alimentarias.
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SOBERANÍA ALIMENTARIA

1.   Consideraciones acerca de la Soberanía Alimentaria
2.   Estrategia de trabajo en SA
3.   Avances y experiencias
4.   Desafíos actuales
1.   Consideraciones  acerca de la Soberanía Alimentaria
Durante las décadas de aplicación del régimen neoliberal en el país, uno de los temas de mayor preocupación fue el alimentario, en tanto las políticas de apertura comercial, que incluían ir hacia la firma de tratados de “libre” comercio, eran una amenaza permanente para las agriculturas campesinas y familiares incapaces de competir en escenarios de mercados distorsionados por los grandes subsidios que entregan a sus productores y/o exportadores de comodities los gobiernos de Estados Unidos de América y de la Unión Europea.
Al aperturismo comercial había que añadirse que las políticas agrarias nacionales propendían a fortalecer los grandes agronegocios, a las empresas que controlan las cadenas de alimentos, de granos, de aves, de insumos; sin reconocer la existencia y las realidades diferenciadas de las pequeñas agriculturas calificadas por el neoliberalismo como “inviables”.
Frente a esta realidad, las organizaciones del campo resistieron con movilizaciones y también con la generación de propuestas alternativas para la agricultura y la alimentación. Entre otras, la plataforma de la Mesa Agraria facilitó el diálogo entre diversas federaciones campesinas para formular agendas agrarias sustentadas en el enfoque de la soberanía alimentaria que fue la propuesta internacional levantada por la Vía Campesina, así como por diversos pueblos y nacionalidades indígenas del continente.
La Constitución del Ecuador recogió en 2008 esos planteamientos e incorporó en su Art 281 “La soberanía alimentaria constituye un objetivo estratégico y una obligación del Estado para garantizar que las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades alcancen la autosuficiencia de alimentos sanos y culturalmente apropiados de forma permanente”.
Terranueva colaboró con las federaciones campesinas de la mesa agraria hacia la construcción de agendas alternativas al neoliberalismo y luego en su participación en los diálogos sociales que se realizaron en Montecristi durante la elaboración de la nueva Constitución.
2.    Estrategia de trabajo hacia la SA
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Nuestra fundación trabaja para el fortalecimiento de los actores sociales en la promoción de la autodeterminación de sus formas de producción y en sus aportes para las políticas públicas en favor de la consecución del pleno derecho a la alimentación, desde agriculturas ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas a las identidades de las comunidades campesinas, pueblos y nacionalidades.
Terranueva considera que si bien el marco constitucional es muy favorable a la soberanía alimentaria, muy poco se ha avanzado en estos años en dirección a construir esa soberanía a partir del fortalecimiento de la producción local de alimentos sanos. La primacía de la agricultura industrial se ha mantenido e incluso los más grandes agronegocios de han consolidado desde 2008. Para las agriculturas campesinas, las pequeñas unidades, las agriculturas familiares muy poco ha cambiado en la última década. Hace falta, por tanto, trabajar para fortalecer las agriculturas campesinas y familiares desde sus propios esfuerzos pero a la vez aportar para el mejoramiento de las políticas públicas relacionadas con la soberanía y seguridad alimentarias, así como con el desarrollo integral y sustentable de la ruralidad.
3.   Avances y experiencias
La agricultura sustentable ha sido uno de los ejes de trabajo con mayor historia en Terranueva. Desde su nacimiento, la fundación ha colaborado con diversas organizaciones campesinas en la promoción de la agroecología primero, de la agricultura sustentable luego y posteriormente en la búsqueda de la soberanía alimentaria. Principalmente en la costa central, con la Unión de Organizaciones Campesinas de Quevedo, Terranueva ejecutó desde los años 90 varios proyectos en perspectiva de consolidar un sistema de producción campesino basado en la diversificación de las fincas y en la agregación de valor a varios productos.
Así como se ha trabajado en proyectos específicos de agricultura sustentable, se lo ha hecho desde una perspectiva de fortalecimiento de la representación de las organizaciones del campo para lograr mayor incidencia en las políticas públicas. A través del frente campesino denominado Mesa Agraria durante varios años se promovió la formación del liderazgo social así como la generación de propuestas alternativas para el agro. Este proceso de articulación de organizaciones nacionales del campo tuvo su momento más alto durante la formulación de la nueva Constitución. A Montecristi se llevaron las propuestas de la Mesa Agraria y se logró que la Soberanía Alimentaria haga parte de la nueva Carta Magna.
Luego de la promulgación de la Constitución y durante el gobierno de la Revolución Ciudadana, los espacios de articulación de las organizaciones nacionales se debilitaron pues en algunos casos se priorizaron los acuerdos bilaterales con el gobierno y, en otros casos, hubo dispersión de los liderazgos debido a su participación en algunos cargos públicos o de elección popular. Recientemente, desde fines de 2015, en el contexto de las dificultades económicas que ha atraviesa el país, se han retomado algunos espacios de articulación y formulación de demandas desde las organizaciones del campo, Terranueva se ha ido vinculando a estos espacios en procura de aportar a la generación de propuestas de políticas públicas favorables.
4.   Desafíos actuales
Conforme se ha señalado, la actual Constitución en su Art 281 establece como objetivo estratégico a la soberanía alimentaria y señala como responsabilidad del Estado: 1) impulsar la producción agroalimentaria y pesquera de las pequeñas y medianas unidades de producción, comunitarias y de la economía solidaria  3) Fortalecer la diversificación y la introducción de tecnologías ecológicas y orgánicas en la producción agropecuaria 4) Promover políticas redistributivas que permitan el acceso del campesinado a la tierra, al agua y a otros recursos productivos (…). Terranueva considera que esos son los grandes desafíos que hay que alcanzar con el protagonismo de las organizaciones del campo, el soporte de ONG aliadas y, sobre todo, con políticas públicas que correspondan a esos grandes objetivos.
Con ese fin, la fundación se propone sostener el apoyo a diversas organizaciones campesinas para mejorar sus sistemas productivos, promoviendo técnicas agroecológicas, diversificación de los cultivos, crianza de animales, reforestación; como también mediante la promoción de emprendimientos solidarios para el procesamiento y/o comercialización de productos agropecuarios. La relación entre soberanía alimentaria y economía popular y solidaria, así como con el consumo responsable, es estrecha y debe fomentarse permanentemente.
De otro lado y de manera complementaria, Terranueva procurará mantener y ampliar el soporte para que las organizaciones campesinas nacionales logren afianzar sus agendas para establecer mecanismos de interlocución con las entidades de gobierno en procura de alcanzar esos objetivos estratégicos previstos en la Constitución para alcanzar la soberanía alimentaria. Esto implicar promover espacios de formación de liderazgos de los sectores campesinos, de las comunidades, pueblos y nacionalidades, así como espacios de reflexión y generación de propuestas desde las organizaciones campesinas nacionales, regionales y locales.